Terminator pulgar arriba

Este año será mejor

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Lo diré a secas: 2018 no fue un buen año para mí. Sí, alguien puede decir que tengo suerte de estar vivo y de tener un techo para vivir, un plato para comer o un colchón para dormir, y eso es cierto (no digo que no); pero si me tengo que remitir a las 3 manidas «categorías» de salud, dinero y amor, lo cierto es que no me ha ido bien en ninguna de las 3. Hasta antes de la noche del 31 de diciembre pensaba hacer una recapitulación de cómo me había ido en el año, y veía que se destacaba más las cosas malas que me habían sucedido que las buenas. Y me detuve pensando: ¿y esto en qué me ayuda?

No es que pueda ocultar lo malo que me pasó en el año que ya se fue, o fingir que aquello nunca pasó. Las cosas sucedieron así, no se puede negar eso, y aunque a veces uno quisiera que las cosas hubieran sucedido de forma diferente o que jamás hubieran sucedido, no hay forma de deshacerlo (solo si tuviera un DeLorean volador, pero…). Este 2018 fue la segunda vez en la vida que paso por esta suerte de «crisis anímica» en la que uno siente que todo lo malo ocurre al mismo tiempo hasta hacerse inmanejable y te tumba feo, lo que me llevó a «desaparecer» del ciberespacio por un buen tiempo. Afortunadamente pude salir de ese hoyo (y para ello el apoyo de mi familia y de cierta amiga de la universidad que siempre busca pasar anónima fueron de mucha ayuda).

¿Pero en qué puede ayudarnos un triste compendio de malos sucesos del 2018? La única utilidad que se me ocurre (aparte de la oportunidad de crear contenido SEO para Google y ganar algunos céntimos con la publicidad xD) es ver qué lección podemos sacar de ello. Al estilo del «¿por qué caemos?» de Batman Begins. Y estos últimos días de descanso me han servido para hacer esta reflexión, para convertir aquella triste lista de hechos en algo que pueda ser útil.

Y si antes me vi tentado a hacer pública dicha lista, ahora prefiero guardarla para mí. Ya yo sabré discernir cada suceso desafortunado del 2018 y ver cuánto jugo le puedo sacar de cara a este 2019 que recién empieza. ¿Será este 2019 realmente mejor que el 2018 para mí? No tengo forma de saberlo, incluso puede que sea peor (total, la probabilidad matemática de que ello ocurra estará siempre allí); pero prefiero pensar en positivo.

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