Una de las desventajas de haber trabajado en la zona de Huachipa es que, al menos en los alrededores de la empresa donde trabajaba, había pocas veredas. Por ello, cada vez que salía a almorzar, tenía que atravesar un terreno de tierra, con vehículos levantando polvo al pasar y donde la tierra se hacía barro cuando llovía. Y esto era especialmente incómodo en verano a la hora del almuerzo, donde el calor y la larga caminata para almorzar (ida y vuelta) me sacaba ampollas en los pies, y peor aún cuando había que correr para evitar un feo descuento por tardanza (sí, podía elegir un lugar más cercano y caminar menos, pero a veces me gusta dar la contra xD). Fue en una de esas en que, de tantas ampollas y heridas, pasé al menos unos 4 días sin poder siquiera caminar bien (y aun así tenía que ir a trabajar, so pena de plantarme un descuento más feo por inasistencia).
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