El «lado amable» del Chómpiras
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- Autor: Danilo
- Cine y TV
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El Chómpiras fue uno de los personajes de Roberto Gómez Bolaños, el popular Chespirito, que más tardó en desaparecer de la televisión, a diferencia de otros como el Chavo del 8 (por poner un ejemplo) que nos dijo adiós hace ya buen tiempo dado que el estado físico de su intérprete ya no le daba para el personaje. La historia de este personaje se ha ido desarrollando en el tiempo, comenzando como un torpe raterillo de poca monta para luego regenerarse y ganarse el pan como una persona honrada. Pero quizá su característica más resaltante es su capacidad de no perder el buen ánimo pese a la pobreza en la que vive, sin un domicilio fijo y con un sueldo que, en sus propias palabras, «no le alcanza para nada». Y esta cualidad del Chómpiras se resume en una de sus frases más conocidas, la misma que dice a cualquiera que es víctima de su torpeza: «Tómalo por el lado amable».
Pero releyendo la frase y yendo más allá, esta frase tan simple encierra el gran secreto del estilo de vivir del Chómpiras: Dejar de lado las preocupaciones por los problemas de la vida y darse cuenta que los problemas que uno pueda tener no son tan grandes como se pueda pensar en un principio. Y él mismo lo explicó en un capítulo de TV, cuando alguien le pregunta cómo hace para vivir tan despreocupadamente sin dejar que los problemas lo agobien.
No recuerdo ya las palabras exactas, pues fue un capítulo que sólo llegué a ver una vez (hasta donde recuerdo) y de eso ya han pasado varios años, pero creo que puedo reproducir (o casi) la respuesta del Chómpiras a dicha pregunta hasta donde me alcance la memoria y llenando los huecos con mis propias palabras:
Yo vivo tranquilo y despreocupado porque siempre tomo las cosas por el lado amable. Porque no importa qué tan mal pueda yo estar, hay gente que podría estar peor que yo. Por ejemplo, yo podré ser pobre, pero existe otro que es miserable. Yo podré ser chaparro, pero existe otro que es un enano. Yo podré ser tonto, pero existe otro que es el Botija. Yo podré tener mal aspecto, pero existe otra que es la Chimoltrufia…
Y claro, luego venía la Chimoltrufia y ¡zás!
Esta fue, mitad en serio y mitad en broma, la respuesta del Chómpiras. Él tiene presente siempre que los problemas que él tiene no son tan graves como pueden parecer, pues hay problemas todavía más grandes en la vida y no por eso la gente se rinde ante ellos. Habrá quienes digan que es consuelo de tontos saber que nuestros problemas no son ni los únicos ni los peores comparados con los de otras personas, ¿pero cuántas veces nos hemos quejado y hecho todo un lío por cosas que no ameritaban? Como leí alguna vez, nos quejamos de no poder comprarnos zapatos de moda cuando hay gente que nace sin pies para caminar. O leemos casos como el de aquel chico que a inicios del 2014 renegaba en las redes sociales porque su mamá (según él) «le había malogrado la Navidad» al regalarle por error el iPhone 5c en vez del 5s que él quería, cuando otros chicos ni siquiera tienen a su mamá junto a ellos.
A ver entonces si aprendemos algo de este raterillo reformado y dejamos de quejarnos tanto por naderías. La próxima vez que tengamos un problema, hagamos la del Chómpiras y «tomémoslo por el lado amable».
