Seguridad en Internet

Jugando con scammers

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Las redes de contactos son uno de los lugares donde podemos encontrarnos con un scammer. No es la primera vez que me encuentro con una. Lo bueno es que cuando ya uno aprende a reconocerlas, y aprovechando que ellas tampoco me conocen a mí, ¿por qué no divertirse un poco con ellas?

Pero, a todo esto, ¿qué es una scammer? Pues una scammer (o un scammer) es una persona que busca ganarse tu confianza para luego sacarte dinero, ya sea pidiéndote un favor, contándote un supuesto problema o con una promesa de ganar algo si le ayudas (algo como «me saqué la lotería y no puedo cobrar el premio, pero si me ayudas con esto te daré una parte del premio»).

Para todo hay primera vez

La primera vez que me topé con una scammer fue en la época de gloria del hi5. Dijo llamarse Anna, que era de Rusia, que me quería conocer y que le escribiera a su correo. A estas alturas y en pleno auge de las redes sociales, contestar un mensaje como ese sería bastante ingenuo, pero para suerte de ella, estaba yo justo en un bajón anímico. Le respondí (con algunos datos míos inventados, pues aún tenía algo de sentido común ante una perfecta desconocida).

A partir de ahí comenzamos un curioso intercambio de mensajes y fotos. Me escribía en un español con algunos errores de traducción, cosa que no me importó en ese momento. Pero sí noté algo raro, que hacía evidente que algo no andaba bien: Anna me contaba cosas de ella, del lugar donde vivía (Morki, Rusia) y de su vida diaria, además de la infaltable foto suya), pero nunca contestaba directamente mis preguntas. Si le escribía preguntando algo banal como:

Hola Anna:

Qué bueno que te hayan dado el trabajo, ¿qué tal tu primer día?

Lo único que recibía era una respuesta «impersonal» que tenía que evr con otras cosas pero no con lo que le preguntaba, algo como:

Hola querido:

¿Qué tal tu día? Hoy tenía una celebración local aquí en Morki pero hacía mucho frío y preferí quedarme.

Lo primero que se me vino a la mente fue «seguro está copiando y pegando el mismo mensaje para responderme no solo a mí sino a alguien más». Aun así, y motivado más por la curiosidad que por otra cosa, seguí escribiéndole.

Un día me escribió diciendo que quería venir al Perú a conocerme. Que estaba enamorada y que quería venirse a vivir acá. ¿En serio alguien puede enamorarse tan solo mediante mensajes y fotos? Bueno, he conocido gente que se ha atrevido a viajar muy lejos para conocer a quien está del otro lado de la computadora, ¿pero esto? Aún sin saber qué pensar, le contesté que «sería bienvenida aquí cuando venga».

Pero tras ese efusivo mensaje, saltó la primera alarma: A los 2 días, me escribe un último correo. Me contaba que estaba muy ilusionada con el viaje, pero tenía ciertos percances con su familia. Solo le contesté que esperaría a que todo se resolviera por allá. Y al día siguiente llegó lo que temía: me dijo que seguía con problemas, pero que se moría de ganas por venir al Perú y estar conmigo, así que la «solución» (según ella) era que le prestara algo de dinero para el viaje desde Rusia, y hasta me mandó sus datos para hacerle una transferencia, para que con ello pueda finalmente viajar «y cumplir su sueño de amor».

No iba yo a mandarle nada a una desconocida, así sea en nombre del «amor». Pero no quería decirle que no directamente, así que opté por una respuesta «ingenua», más que nada para ver su reacción: Le dije que también andaba corto de dinero, pero que si me esperaba «unos meses» podía juntar algo de dinero, y que hasta mientras puede que se haya resuelto su problema allá y pueda venir al Perú sin necesidad de que le mande dinero.

Como era de suponerse, no volvió a escribirme más 🙁

¿Nueva scammer?

Pasaron los años, Tagged fagocitó a hi5 y ahora Facebook es la reina de las redes sociales. Pero no es la única. Y no hace mucho me dio curiosidad por entrar a estas páginas para buscar «amor y amistad». Nunca había creído en ellas, pero a sugerencia de una amiga de años que es caserita de estas páginas, decidí crearme un perfil. Probé varias, pero las fui dejando poco a poco al ver que para seguir avanzando en estas redes, tarde o temprano había que meter la mano al bolsillo.

El caso es que en una de estas redes encontré un perfil interesante. Esa vez fui yo el que dio el primer paso. Le escribí un mensaje en plan amistoso. Era una chica que decía ser de ascendencia sudafricana, pero que vivía en Europa. Me contestó al día siguiente, en un inglés a medio masticar. Se llamaba Milly, y lo primero que me dijo me agarró de sorpresa: La foto de su perfil en la página de contactos no era de ella, sino de su prima. Le resté importancia, tras lo cual me mandó una foto que (supuestamente) era la verdadera Milly.

Y al igual que con Anna, comenzamos un intercambio de mensajes. Esta vez yo no le mandé fotos mías, aunque ella sí me mandó fotos de ella. No hablamos de amor, pero sí me decía que quizá «algún día» vendría al Perú de visita.

Eso sí, Milly, de cuando en cuando, ponía énfasis en que ella era «una chica real» y que no era un perfil falso que buscaba engañar a la gente. Y ciertamente se notaba el cuidado que ponía en demostrarlo. Por ejemplo, cerca a la Navidad del 2015, ella me mandó una foto suya sosteniendo una hoja de papel donde escribió un saludo para mí (y hasta con mi nombre escrito). Al revés que con Anna, que parecía que me mandaba siempre un mensaje «tipo plantilla». Además, Milly muchas veces (no siempre) contestaba mis preguntas directamente, a diferencia de la rusa.

Y todo iba bastante bien, hasta que nuevamente se disparó una primera alarma. Un día la encontré en línea en el chat y la saludé. Le pregunté por su día, y me comentó que tenía un problema y «que no sabía si debía compartirlo conmigo». Le dije que podía contarme, y me comentó que estaba teniendo problemas en su trabajo, que no le pagaban a tiempo y que ella estaba en gastos, así que me preguntó si podía hacerle un «pequeño préstamo» hasta fin de mes… Teniendo ya la amarga experiencia con Anna, opté nuevamente por hacerme el loco, y le dije que «no me era posible en ese momento». Pero, a diferencia de Anna, Milly no solo «entendió» mis razones, sino que seguimos intercambiando mensajes después de aquel episodio, pero solo por un par de días. Luego de eso, desapareció.

Pensé que todo iba a a acabar allí, pero a los 2 meses Milly me escribió nuevamente. Era un saludo inocente. Le contesté y parecía que todo volvía a la normalidad. Pero luego, en uno de sus últimos mensajes me contó que nuevamente tenía problemas de dinero, igual que la vez anterior. Lo curioso es que me lo contó de tal forma que parecía que me lo estaba contando por primera vez (pese a ser una historia muy parecida a la primera). De nuevo me hice el loco diciéndole que no podía prestarle… Y esa fue la última vez que supe de ella, hasta el día de hoy 🙁

¿Entonces?

Puede que hoy en día nos parezca tonto que alguien pueda caer en este tipo de engaños, pero lo cierto es que el scamming abunda en Internet. Algunas redes de contactos incluso ponen mensajes de advertencia para los usuarios: «Cuidado con el scamming: No envíe dinero a desconocidos». Existen también sitios web con bases de datos de scammers conocidos y donde se puede ver los nombres que usan, las fotos que mandan, las historias que cuentan a sus potenciales víctimas y, en algunos casos, testimonios de personas que se toparon con algún o alguna scammer o que lastimosamente han caído en el engaño.

Pero también puede darse el caso de que una scammer cometa su engaño haciéndose pasar por una persona real. Una prima mía encontró una vez un perfil falso de ella misma en Facebook y con sus mismas fotos (las mismas que evidentemente se había descargado de su perfil de Facebook). El perfil falso ya no existe (lo reportamos como falso entre todos xD), ¿pero con qué fin alguien haría algo así? Vaya uno a saber.

Así que solo queda estar bien atentos a quienes conozcamos en Internet.

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