Emociones

Los 5 sentimientos

  • Fecha:
  • Autor:
  • Notas positivas
  • Comentarios: No hay comentarios
  • Fecha:
  • Autor:
  • Notas positivas
  • Comentarios: No hay comentarios

Una de las cosas que más me gustó de mi breve permanencia en Omnilife fueron lo que ellos llamaban Escuelas, eventos destinados a ayudar y mejorar el crecimiento y el desarrollo personal de quienes éramos distribuidores. Había Escuelas de Mujeres y Escuelas de Hombres. Lo curioso es que, según me contaban los distribuidores más antiguos, mientras las Escuelas de Mujeres se llevaban a cabo en lugares muy espaciosos, para dar cabida a las muchísimas mujeres que asistían a ellas, eran pocos los varones que se animaban a asistir a las Escuelas de Hombres, y por ello estas se hacían en ambientes más reducidos. La idea como tal me interesó, y en un cierto año me registré para asistir a una Escuela de Hombres.

Llegué ese día a un lujoso hotel en Lima, y una amable señorita me señaló una pequeña sala con sillas y un estrado al frente como el lugar designado para la Escuela de Hombres. Y sí, el lugar no era muy amplio que digamos. Un fulano que había llegado antes y con quien me puse a conversar me contó: «No, las Escuelas de Mujeres no son en sitios como este. A ellas las llevan a lugares más grandes, a campo abierto, porque ellas sí están más dispuestas a ir a este tipo de eventos; en cambio los hombres somos más testarudos y orgullosos, y creemos que no necesitamos estas cosas». Esto corroboraba ciertamente lo que había comentado líneas arriba sobre la diferencia en asistencia  estas Escuelas.

Pero vamos a lo que me interesa. La Escuela de Hombres debió durar unos 4 días. Un psicólogo, que no supe si era peruano, mexicano (recordemos que Omnilife es una empresa mexicana) o de algún otro lugar, dirigió el evento. Y de todos los ejercicios y dinámicas que hicimos en estos 4 días, hay una que recuerdo especialmente y se me quedó grabada hasta el día de hoy, y es la que pasaré a contar a continuación.

Este psicólogo (cuyo nombre ya olvidé, lamentablemente) nos habló acerca de cómo a veces la sociedad machista en la que vivimos nos crían a los varones con la idea de que sentir o mostrar abiertamente nuestros sentimientos es a veces visto como un signo de debilidad, falta de carácter o de firmeza. ¿Cuántas veces hemos oído o leído frases como que los hombres no lloramos, que ser sensible es «de niñitas», o que tener miedo es «de maricas» o «para bebés», o que deberías comportarte de forma más seria, o que solo las mujeres se vuelven cursis con el amor, entre otras?

Pues bien, este es un error. Los sentimientos y emociones son parte de nuestra naturaleza humana. Y este psicólogo nos lo mostró de una forma muy peculiar:

Él nos explicó que todos los seres humanos, absolutamente todos, tenemos derecho a por lo menos 5 sentimientos, a saber: amor, enojo, miedo, alegría y tristeza. Y escribió estas 5 palabras en un papelógrafo:

5 sentimientos

O sea que nosotros los varones (y evidentemente también las mujeres) tenemos derecho no solo a sentirlas, sino a manifestarlas abiertamente, y sin ello signifique que somos débiles o «menos machos». ¿Nos han lastimado y queremos desahogarnos y llorar? Podemos hacerlo. ¿Estamos tan enojados que queremos gritarlo y despotricar para liberar esa carga negativa? Podemos hacerlo. ¿Queremos amar sin temor al ridículo o a que nos tachen de melosos o cursis, reír a mandíbula suelta por alguna ocurrencia fuera de lo común o reconocer abiertamente que le tenemos miedo a algo que quizá los demás no? También, lo podemos hacer. Es nuestro derecho, como seres humanos que somos.

Y de todos estos sentimientos, el amor es el más fuerte de todos (no por casualidad está al inicio de la lista). Cuando hablamos de amor, lo primero que se nos viene a la mente a la mayoría de nosotros es el amor de pareja, pero hay muchas clases de amor. Y de estas clases, hay una que destaca entre las demás, y es el amor que sentimos por nosotros mismos. Pero para amarnos nosotros mismos tenemos que aceptarnos tal como somos, con nuestras virtudes y defectos, fortalezas y debilidades. Y parte de aceptarnos también incluye aceptar estos sentimientos de los que hablamos.

«¿Quieres sentirte bien contigo mismo?» Permítete estos 5 sentimientos, pero por sobre todo, ÁMATE», finalizó el psicólogo.

Déjame un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.