Mi historia con Mortal Kombat
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- Autor: Danilo
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Mortal Kombat, mi saga favorita de videojuegos, cumple 25 años. Creado por Ed Boon y John Tobias, el juego original fue lanzado un 8 de octubre de 1992 como un intento de tener una «participación digna» en el mercado de los juegos de peleas por parte de la (hoy extinta) empresa Midway, la propietaria original de la saga. Aquel MK fue también uno de los primeros juegos que elegí tener y el que, en sus diferentes ediciones, sigo jugando hasta hoy. ¿Pero cómo apareció mi gusto por la saga? En este artículo, que tiene algo de semblanza de la saga y algo de historia personal, se los voy a contar.
Navidad de 1993. Mi papá me regaló una Super Nintendo, y me dijo que podía escoger hasta 2 juegos de regalo. Yo, como todo chico de mi generación, busqué los 2 juegos de moda en ese entonces, uno de fútbol y otro de peleas. El primero lo encontramos de casualidad: El nuevo y flamante Soccer Descentralizado 2 1994 (sí, la versión perucha del Super Formation Soccer II con el que todos mis amigos del colegio se enviciaban), recién acabadito de salir. Respecto al otro, el de peleas, apareció ante mí gracias a una feliz casualidad. Y no, el juego que buscaba yo no era Mortal Kombat…
La trilogía original
Y todo por buscar un juego que no existía
En ese entonces no sabía siquiera de la existencia de Mortal Kombat. Guiándome de nuevo por lo que estaba «de moda» por aquel tiempo, busqué hacerme con un Street Fighter que, también, todo el mundo jugaba y comentaba sobre los personajes y sus ataques especiales. El problema era que yo no conocía tanto sobre el juego, así que cuando llegué a las tiendas de juegos no contaba con que, desde su salida, ya Street Fighter II contaba con varias revisiones (SF2, SF Champion Edition y SF2 Turbo). No recuerdo en dónde, tampoco cuándo, pero juraría que en algún lugar vi un Street Fighter V (que, según yo, era un Street Fighter II «mejorado»), y me propuse buscarlo a como dé lugar. Pero fue en vano. nadie lo tenía. ¿Será porque esa versión ni siquiera existía?. Ingenuidades de chico.
Confundido y apenado por no encontrar el juego que quería, volví con mi papá. Y él le puso paños fríos al asunto: Volvimos con un vendedor más y, como era de esperarse, tampoco tenía el dichoso juego. «A ver, muéstrame juegos parecidos» fue el as bajo la manga de mi papá. Y ante mí desfilaron 4 cartuchos de juegos, que el vendedor probó uno a uno para ver qué tales era.
El primero fue Street Fighter II Turbo, la entonces iteración más reciente de aquel SF2 tantas veces reversionado (y que se sigue reversionando hasta hoy 2017). No terminó de gustarme, le vi algo «raro» a los gráficos y las voces eran algo «diferentes» a las que yo conocía.
El segundo juego no recuerdo ya cuál era.
«Este juego está muy de moda entre los chicos», dijo el vendedor cuando nos mostró el tercer juego, uno de las Tortugas Ninja en un juego de peleas (que luego supe que se llamaba Teenage Mutant Ninja Turtles: Tournament Fighters), pero tampoco me gustó.
Pero el cuarto y último juego era diferente a los otros… Los peleadores no eran personajes «dibujados», sino fotos de personas reales, ¡y peleando! La ambientación era diferente también, nada de escenarios urbanos, todo era como una de esas películas antiguas de artes marciales que pasaban en la TV («películas de chinos», como les llamábamos). Lo curioso es que era un juego desconocido, al punto que ni siquiera el vendedor sabía jugarlo, por lo que su «demostración» del juego (con aquella chica en traje de aeróbicos ochentero dando golpes monótonos a otro fulano) tampoco llamó mi atención en ese momento.

Miré a mi papá con cara de no saber cuál elegir. Y fue cuando él dijo la frase mágica: «OK, llevaremos ese último». ¿El nombre del juego elegido? Sip, Mortal Kombat.
Probando el juguete nuevo
«Me llamó la atención los gráficos, se ve mejor que los otros que son solo dibujos, por eso lo elegí», me dijo mi papá cuando llegamos a casa para conectar la consola y probar los juegos. En esos tiempos no había Internet para averiguar los trucos de los personajes, por lo que me me demoré un poco en descubrirlos y aprenderlos. Él, por otro lado, se había enamorado del juego. A veces lo dejaba jugando en mi cuarto mientras yo hacía otras cosas (su personaje favorito era Kano).
Una cosa que me llamó la atención, conforme pasé mis primeros días probando el juego de marras, fue la historia del juego: Aquí los personajes no se pelean «porque sí». Estamos un torneo de artes marciales, y cada personaje tiene un trasfondo y un motivo para entrar en él y pelear. Así, teníamos a un criminal que entra al torneo para huír de la justicia (Kano), a una teniente obligada a participar para rescatar al resto de su equipo (Sonya), dos guerreros enfrascados en su propia batalla (Sub-Zero y Scorpion), un actor de cine en busca de acción real (Johnny Cage), un shaolin que es la gran esperanza para la humanidad (Liu Kang) y un dios que adoptó forma humana para participar en el torneo (Raiden). ¿Y qué torneo es ese? El torneo de Mortal Kombat, que decidirá la suerte de nuestro mundo tal como lo conocemos. El enemigo a derrotar: Un anciano hechicero llamado Shang Tsung, con la peculiar habilidad de poder transformarse en cualquier otro peleador y usar sus habilidades contra mí. Y antes de llegar a él, había que pasar por Goro, un monstruo de 4 brazos, actual campeón del torneo y guardaespaldas personal del hechicero.
Fatality!
Por suerte, un vecino mío conocía el juego (o bueno, más o menos), y me enseñó algunos. Con este chico tenía unas de cal y otras de arena, porque, entre otras cosas, a veces exageraba cuanta anécdota me contaba. Por eso, al principio no le creí cuando me dijo «Mira, ese de amarillo se saca la máscara y es una calavera, y te mata con fuego». Mi limitado conocimiento de los videojuegos de peleas me decía que ningún peleador «muere» tras perder una pelea, tan solo queda noqueado. Hasta me enseñó el truco para hacerlo, pero no me interesó probarlo en ese momento.
Pero a los pocos días, la curiosidad pudo más. Un día, me puse a jugar, elegí al Scorpion (el «amarillo») y, tras ganar la primera pelea, ejecuté el susodicho truco. Vi a mi oponente quemarse hasta los huesos, y a partir de ese día mi forma de ver el juego cambió.
Comencé a invitar a mis amigos del colegio para echarnos unas partidas en mi casa. Y vaya sorpresa, uno de ellos conocía el juego más todavía. «Cada personaje tiene su forma de matar, no solo Scorpion». Y todos alucinamos cuando él nos enseñó 5 Fatalities más. Solo le faltaba uno (el de Kano), que no recordaba bien. Pero al menos me di el gusto, tiempo después, de poder «adivinar» cómo hacer su Fatality.
Para la siguiente Navidad ya sabía que juego iba a pedir. Mortal Kombat II fue todo un éxito en el mundo (aunque eso, claro, no lo sabía ni me interesaba, yo seguía en mi mundo y no conocía nada fuera de la consola de Nintendo). Ya antes que llegara diciembre, aprovechaba cada vez que alquilaba horas de Super Nintendo para jugar solo a este juego. Los demás poco o nada me interesaban.
La secuela que superó al original
¿Y de qué trataba la historia esta vez? Bueno, después que perdiese el torneo anterior, Shang Tsung convence a su jefe, el emperador Shao Kahn, de hacer un nuevo torneo, al que los peleadores del primer juego se vieran «obligados» a participar. Y esta vez, para contar con la ventaja del local, el nuevo torneo se muda a los dominios de Shao Kahn, una tierra extraña y desolada llamada Mundo Exterior.
Lo más curioso fue que esta vez a mi papá no le gustó tanto el juego, quizá porque las nuevas gráficas perdían fluidez en la Super Nintendo. A los chicos, en cambio, nos daba igual. Los efectos eran mejores, los gritos de dolor más fuertes, y los trucos y Fatalities eran más salvajes. Y, por fin en la versión de SNES, ¡había sangre!
Cuando ya tuve el juego, me conseguí una libretita con trucos para el juego. Como no había fuentes oficiales que nos enseñaran los trucos, estas libretitas eran hechas por gente que descubría los trucos por ensayo y error, así que no eran perfectas. Algunos trucos estaban mal, por lo que me hice mi propia versión «corregida y actualizada».
El primero que no pude tener
No pude hacerme con Mortal Kombat 3. En ese entonces comencé a tener otros intereses aparte de los videojuegos. Pero me seguía gustando Mortal Kombat. Así, un amigo del colegio me prestó su cartucho de MK3 por un tiempo para probar el juego. Mejores gráficos, más personajes, peleas más rápidas (ahora los peleadores podían correr y hacer combos frenéticos) y una historia que seguía avanzando. En esta ocasión, nos enteramos que el torneo anterior (el de MK2) fue solo una pantomima para un plan más grande, que le permitió a Shao Kahn ganar tiempo para romper las reglas del torneo y directamente invadir la Tierra, poniendo como pretexto rescatar a su fallecida reina, Sindel, que había resucitado precisamente aquí en la Tierra por obra y gracia de Shang Tsung.
Honestamente, me gustó menos que MK2, pero no me pareció un mal juego. Y me convenció lo suficiente para hacerme de un cartucho de Ultimate Mortal Kombat 3, la versión «actualizada» de MK3. Para esta época ya daba mis primeros pasos en Internet, así que me dediqué no solo a averiguar los trucos del juego, sino buscar todo tipo de información sobre la saga. Historia, imágenes, trucos, avances o lo que fuese.
¿Multiplataforma? ¿Qué es eso?
Aunque ya sabía que existían juegos para PC, hasta ese entonces pensaba que los videojuegos eran siempre para una única plataforma (PC, Nintendo, Super Nintendo, etc.). Por eso fue todo un descubrimiento el haber encontrado casi por accidente una versión Demo en Internet de MK3… ¡para PC! No me importó que el programa pesara varios megabytes y que las memorias USB todavía no se inventaban: Descargué el instalador, Me compré una caja de disquetes, dividí en partes el archivo y me lo llevé a mi casa.
Al llegar a mi casa, uní de nuevo los pedazos del archivo y lo instalé. Era la versión para DOS del juego. Como era solo un demo, tenía sus limitaciones: Solo tenía 2 personajes para elegir (Jax y Sheeva), solo había 2 escenarios (la iglesia y la azotea) y no había música de fondo. Encima, como no tenía un mando para juegos, tuve que arreglármelas con el teclado. Aun así, ese modesto contenido fue suficiente para atraparme por un motivo en particular: Las imágenes y sonidos tenían mayor calidad en comparación a las versiones de Super Nintendo. Y eso despertó mi curiosidad: ¿habría también otros juegos de MK para PC?
