Mortal Kombat (2011): Fatality "Toasty!" de Scorpion

Mi historia con Mortal Kombat

  • Fecha:
  • Autor:
  • Videojuegos
  • Comentarios: 3 comentarios

Un cambio de género, toma 1

Mortal Kombat ya gozaba de éxito como saga de peleas; pero en algún momento el equipo de desarrollo quiso ir más allá y probar otros géneros. Así, mientras Ed Boon prefería concentrarse en el próximo juego de peleas de la saga, John Tobias estaría al frente de un juego más orientado a la aventura y a las plataformas, pero que heredaría ciertas características de los ya conocidos juegos de pelea. El resultado de esta particular mezcla fue Mortal Kombat Mythologies: Sub-Zero, lanzado para PlayStation y Nintendo 64.

Como su nombre lo indica, la historia del juego tiene al guerrero Lin Kuei como protagonista. Y por primera vez la historia nos cuenta hechos que van más allá del torneo de Mortal Kombat: Hace años de años, antes que apareciera Shao Kahn, teníamos a Shinnok, un villano que alguna vez fue un Dios Antiguo pero que fue desterrado al Netherrealm (¿Infierno?) por soberbio y ambicioso (cualquier parecido con la historia de Lucifer no es pura coincidencia). Pues bien, Shinnok recibirá la ayuda de Quan Chi, un hechicero errante que podía viajar libremente entre los reinos, para escapar y llevar a cabo sus planes de conquista.

Técnicamente el juego mostró algunas innovaciones, como combinar los ya característicos sprites de actores reales digitalizados con entornos (y uno que otro personaje) en 3D, lo que para mi gusto no se veía nada mal para lo que podía ofrecer la tecnología de la época. También fue el primer juego que nos contaba la historia mediante videos, aprovechando las ventajas del CD-ROM en la PlayStation (en el caso de Nintendo 64, los videos fueron remplazados por imágenes estáticas y diálogos en texto). La jugabilidad intentó replicar (quizá demasiado) la mecánica de los juegos de peleas: No solo el movimiento era siempre en 2D, sino que, a diferencia de otros juegos de plataformas, nuestro personaje (Sub-Zero) no giraba automáticamente al movernos de una dirección a otra, sino que había que pulsar un cierto botón en el mando de la PS1 o la N64) para que nuestro personaje girara a la derecha o a la izquierda. Esto, por un lado, permitía que Sub-Zero pudiera hacer sus movimientos más conocidos tan igual que en los juegos de peleas; pero también podía ser confuso principalmente para los jugadores nuevos (y también para algunos experimentados).

Me enteré de la existencia de este juego «sin querer queriendo», buscando información de juegos anteriores. Pero como no tenía ni PS1 ni N64 solo pude probarlo años después mediante emuladores… Y pude comprobar en carne propia lo problemático que era controlar a Sub-Zero con el dichoso botón para girar.

El saldo final no fue muy bueno para este juego. Tuvo una aceptación tibia, principalmente por el tema de los controles. Además, la historia tiene algunas contradicciones, sobre todo al final, cuando aparece ni más ni menos que Shang Tsung, invitándonos él mismo a participar en el «próximo» Mortal Kombat (el de MK1), cuando se supone que, según el canon del juego, Sub-Zero entra al torneo más bien para matar a Shang Tsung. Para mí, la historia es bastante rescatable pese a sus huecos argumentales: Pudimos ver cómo surgió la rivalidad entre Sub-Zero y Scorpion, ¿pero de veras a Raiden lo agarraron de tonto con la «copia» del medallón de Shinnok?

Al menos el juego nos presentó a Sareena, una de las secuaces de Quan Chi, un personaje enigmático y que, para mi gusto, pudo ser mejor aprovechado 😉

Sub-Zero y Sareena