¿Quién tiene la culpa?

No, la culpa es del otro

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Una vez escuché a Adolfo Bolívar decir por la radio que «quejarse es un deporte nacional en el Perú». Y razón no le falta (aunque quizá deba agregar que no es exclusividad de nuestro país). Si alguien hace algo, habrá alguien que se queje, y si no lo hace, aparecerá otro alguien quejándose por igual. No digo que no nos manifestemos cuando no estamos de acuerdo con algo, pues estamos en nuestro pleno derecho de hacerlo (por ejemplo cuando nos dan un servicio por debajo de nuestras expectativas o cuando un funcionario no hace su trabajo); pero es una conducta que puede tornarse peligrosa si no la canalizamos correctamente.

Y es que muchas veces nos quejamos de lo mal que lo hace el otro ante una mala situación, pero no nos ponemos a pensar en lo que hacemos nosotros respecto a esa misma situación. Lo último que me hizo pensar en esto fue la reciente noticia de un bus que se incendió en Fiori, un hecho terrible en el que hubo varios fallecidos y que además sirvió para descubrir que, pese a la prohibición de las autoridades, todavía hay empresas de transporte que hacen caso omiso y siguen operando en ese lugar como si nada, dándose el lujo hasta de reabastecer de combustible sus unidades mediante un improvisado «grifo móvil». Pero lo que me dejó más preocupado aún fue una encuesta rápida en el noticiero de ATV (canal donde vi la noticia) donde los televidentes podían votar sobre quiénes son los responsables de que este tipo de empresas sigan operando.

Habían 3 respuestas posibles (las autoridades, los transportistas y los pasajeros), y la opción mayoritaria fue que los responsables son las autoridades. Yo siempre he pensado que la culpa de que este tipo de cosas ocurran y sigan ocurriendo es de nosotros, los usuarios, que por ahorrarnos unos soles estamos dispuestos a consumir productos o servicios de menor calidad o de dudosa procedencia. Y esto queda comprobado cuando vemos que, pese a la tragedia, la gente sigue usando este tipo de servicios informales.

Y esto explica mucho sobre nuestro comportamiento como consumidores. Por ejemplo, ¿por qué hay tanto robo de autopartes o de celulares? pues porque hay gente que acude a lugares como San Jacinto u otros mercados «informales» (por no decir negros) para ahorrarse algo de dinero aún a sabiendas de que posiblemente lo que esté comprando sea robado. Y por eso me quedé ingratamente sorprendido al final de la encuesta, no solo porque la opción de los pasajeros no fue la mayoritaria en la encuesta, sino por el número de votos que la opción alcanzó: CERO.

O sea, nadie pensó que los propios pasajeros tiene (o tuvo) la culpa. Porque claro, es más fácil (y más cómodo para nosotros) echarle la culpa o cargarle la responsabilidad al otro para no asumir la propia. Hasta la misma presentadora de noticias se sorprendió con aquel cero, y tuvo que ser ella misma la que habla sobre nuestra propia responsabilidad como consumidores o usuarios de un servicio.

Y ojo que esto tampoco significa que, siguiendo con el caso del bus incendiado, ni las empresas de transporte ni las autoridades del rubro tengan su cuota de responsabilidad (sobre todo aquellas empresas de transporte que no tienen reparos en sacarle la vuelta a la ley, pero eso ya da para un artículo aparte…). El tema es que también nosotros debemos asumir que nosotros mismos podemos ser parte del problema. Y lo vemos todos los días en un montón de situaciones cotidianas: Nos quejamos, por ejemplo, de que las calles están sucias y que el servicio de limpieza es malísimo, ¿pero cuántos de nosotros arrojamos a las calles botellas vacías o restos de comida? O nos quejamos de que el tráfico es un completo caos (y vaya que lo es, yo sufro con él todos los días), ¿pero cuántos de nosotros nos estacionamos pisando el crucero peatonal o, como peatones, cruzamos con el semáforo en rojo o corriendo a mitad de la pista?

Cada uno de nosotros tiene un rol en la sociedad. Y así como tenemos derecho a exigir un producto o servicio de calidad (como un alcalde que haga obras por su distrito o un servicio de transporte eficiente y a un precio justo), también tenemos obligaciones que cumplir y normas que respetar (como pagar nuestros impuestos para que haya más obras o acatar las normas de tránsito). Claro habrá situaciones en las que la culpa definitivamente no sea nuestra (por ejemplo si mi conexión de Internet se cae constantemente pero el proveedor me sigue cobrando como si el servicio fuera perfecto pues voy y pongo mi queja, pues la responsabilidad de dar un buen servicio es de ellos); pero hay situaciones y situaciones, y en cada una de ellas tendremos que analizar si tenemos o no parte de la responsabilidad o si contribuimos de alguna manera para que tales malas situaciones sigan ocurriendo.

1 comentario en "No, la culpa es del otro"

  • […] días a todos, menos a quienes solo critican y se quejan en redes sociales pero que no proponen soluciones o alternativas, a esos no […]

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