Conversando con la abuelita
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- Autor: Danilo
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Hubo un tiempo en que la abuelita Andrea llegaba a casa y se quedaba por períodos. En una de aquellas visitas me tocó trabajar en casa (ventajas del trabajo freelance), por lo que pude compartir momentos con ella, bien almorzando o tomando lonche, bien viendo la TV, o bien conversando. Los momentos de conversación eran muy pocos, y su sordera no facilitaba las cosas. Aun así, hablábamos de cuando en cuanto, y de sus relatos hay uno que recuerdo más que el resto.
Nos han hecho creer, entre bromas, que quedarse en casa con la abuela es para morirse de aburrimiento (basta con recordar ese comercial de «recuerda que la abuela se duerme temprano»). Pero lo cierto es que, a medida que los años avanzan, los movimientos se hacen más lentos y los sentidos pierden agudeza, los abuelos siguen anhelando estar con nosotros y pasar tiempo juntos. Y por eso ella me decía que se disfrutaba de las bulliciosas reuniones familiares que teníamos por algún cumpleaños u otra celebración, aunque ella solo se quedaba sentadita viéndonos reír y bailar. A su modo, ella también participaba y se sentía parte de la celebración.
Volviendo al relato, éste fue así: Hace un tiempo la abuelita había viajado a su tierra. Una lesión accidental a la cadera hizo que volviera a Lima antes de tiempo. Y un día, mientras recordaba aquel episodio, ella me contó de la visita de mis papás y de cómo él la había ayudado cuando tuvo el accidente. Se le notaba la gratitud hacia mi papá en sus palabras. Y yo me quedaba escuchando cuando me contaba aquello.
Hoy 2 de diciembre es su cumpleaños, aunque ya no esté con nosotros para celebrarlo. Al menos pudimos verla unos días antes de su partida. A estas alturas ya debe estar reunira con el abuelo y el tío Emerson. Seguramente está mejor. ¡Feliz cumple abuelita! 🙂
La foto es de mi cumpleaños, allá por el 2008.
