A los 40 y el cine peruano
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- Autor: Danilo
- Cine y TV
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Lo diré desde un principio: No he visto la película todavía, y no sé si la veré. De cualquier modo, no hablaré sobre la película, sino de todo lo que se ha formado alrededor de ella. Antes de A los 40 tuvimos Asu mare, y en aquella ocasión también tuvimos opiniones divididas sobre la película. Por un lado, la alegría de tener una película cuyo éxito se vio reflejado en la recaudación, y por el otro gente opinando que era una película sobrevalorada. Ahora, el fenómeno parece repetirse.
El cine peruano está viviendo una especie de resurgir. Hace años, la temática de las películas peruanas eran en su mayoría de corte social. Pero poco a poco la temática se fue diversificando. En la época de películas como La ciudad y los perros, Juliana o La muerte de un magnate, por poner unos cuantos ejemplos, era impensable que algún día en el Perú se hiciera una película animada, o una de terror. Luego tuvimos Piratas en el Callao, una película discreta y muy lejos de las grandes producciones de Hollywood, pero que marcó un hito al ser la primera película en CGI hecha no solo en el Perú sino también en América Latina. En una época más reciente tuvimos Cementerio general, película peruana de terror basada en hechos reales y ambientada en la selva peruana (en Iquitos, creo), y a la que muchos cuestionaron por sus pobres efectos y falta de una mejor puesta en escena. Todas estas variantes en el cine nacional no significan tampoco que la temática social haya sido dejada de lado (a la fecha de hoy, La teta asustada sigue siendo la que más alcance y reconocimiento internacional ha tenido).
Ahora, más recientemente, el cine peruano fue remecido por un fenómeno (dentro y fuera del ámbito del cine) llamado Asu mare. La película, como todos sabemos, está basada en el espectáculo en vivo del mismo nombre creado por Carlos Alcántara. Antes de poder verla, ya estaba leyendo las críticas de quienes ya la habían visto. La mayoría se quejaba de que era un calco de los shows del ex Pataclaun (algo que ya se sabía desde antes), que hace uso de un humor vulgar y «facilón», y que su gran éxito en la taquilla peruana fue más que nada gracias a su campaña de marketing más que a la película en sí. Cada opinión se respeta, es bien difícil que un mismo producto guste a todo el mundo, y más aún en una sociedad tan variopinta como la nuestra. Pude ver Asu mare en el cine (y bien acompañado, por cierto 🙂 ), y en general, me gustó.
Luego llegaron otras más, algunas con una temática similar, como Rocanrol 68, y otras de temática diferente, como la ya mencionada Cementerio general, El vientre o El espacio entre las cosas (a esta última la dejaré por ahora solo en mención, y volveré a ella más adelante).
Ahora tenemos en nuestras carteleras A los 40. Desde antes de su estreno hemos sido bombardeados con publicidad en los medios, promociones como la de Cineplanet, una transmisión en vivo con «alfombra roja» incluida (transmitida por el equipo de Cinescape) y montones de funciones y salas disponibles en nuestros cines para ver la nueva película peruana. Y mientras me decido si vale la pena o no, ya he leído comentarios y criticas de gente que la vio en el cine y que en su mayoría salió tanto o más decepcionado que con Asu mare (no todos, claro, también hubo gente que dijo que se divirtió y que le pareció una buena película, pero en su mayoría las críticas que leí son de gente quejándose por algo). Unos dicen que se la cantidad de horarios en los que se exhibe esta película hacen que haya menos horarios disponibles para otras películas (como El sorprendente Hombre Araña 2, que también ha estrenado recientemente). Otros se quejan de que «sus reuniones de promoción no son como se muestra en la película». Otros se quejan de que los actores de la película sean todos «blanquitos». Otros porque Johanna San Miguel aparece en la película… Yo de lo único que me quejo es de la pose de Cachín en el afiche oficial de la película, simulando orinar junto a un bus escolar. ¿Qué tipo de mensaje es ese? ¿Criollada? ¿Palomillada de chibolo de colegio?
Hoy escuché a Adolfo Bolivar decir en la radio que «los peruanos no estamos de acuerdo con nada». Nos quejamos de todo y por todo. Si a una película peruana como El espacio entre las cosas no cuenta con el apoyo para exhibirse en más salas y encima le ocurran «accidentes» que perjudiquen su exhibición en las poquitas salas que la exhiben, nos quejamos porque se está dejando de apoyar al cine peruano. Y si a otra película como A los 40 la exhiben en muchas salas y horarios, también nos quejamos porque una película que no es del agrado de todos, así sea peruana, está acaparando con todos los horarios y nos quita opciones para ver en el cine.
Ahora, menciono el caso particular de El espacio entre las cosas porque representa quizá el caso opuesto al de A los 40. Dejando de lado las diferencias entre una y otra, y según contaron sus realizadores en diversos medios, esta película peruana (de la que he leído muy buenas críticas) tuvo muchos problemas durante el período en el que fue exhibida. Problemas durante las funciones, una sala que se inundó, falta de carteles promocionales y una acusación directa a Cineplanet por haberlos perjudicado durante todo ese lapso. ¿Qué hubiera pasado si esta película (o cualquier otra película peruana) hubiera tenido el mismo apoyo que tiene actualmente la película de Bruno Ascenzo (sin desmerecerla para nada, dicho sea de paso)? Ahora leo en el blog de Cinescape que A los 40 ya sobrepasó en la taquilla peruana no solo a El sorprendente Hombre Araña 2 (estrenada la misma semana), sino que también a películas como Los vengadores, Noé, Rio 2 y Capitán América: El soldado del invierno. Y claro, las primeras quejas no se han hecho esperar (una vez más): «Cómo no la va a superar, si hay más funciones de la película peruana que la del superhéroe arácnido», «Yo quería ver otra pero no había horario».
Creo que el hecho de que una película peruana logre tener éxito en nuestras salas de cine será siempre un motivo de alegría para nosotros como peruanos. La producción de cintas nacionales está en aumento, y si bien no podemos esperar (todavía) un producto a la altura de las grandes producciones extranjeras, el solo hecho de que haya gente que se atreva a hacer cine en un medio tan complicado como el nuestro ya es algo digno de resaltar. Si te gusta o no el humor fácil de Asu mare o A los 40, o si los efectos de Cementerio general dan más risa que miedo, o si los gráficos de Dragones: Destino de fuego parecen una intro de PlayStation 2, yo creo que pasan a segundo plano. No a todos nos gusta una trama supercomplicada, que nos rompa la cabeza. Algunos vamos al cine simplemente para divertirnos o pasar un buen rato. Al final, si tal o cual película no nos gusta, pues no la veamos y listo, a ser felices a otro lado. Lo que sí me hubiera gustado ver es que el apoyo que tiene esta película (lo cual no tiene nada de malo) ahora, lo hubieran tenido también otras películas nacionales. Al menos de eso sí nos podemos quejar.
Crédito de la foto: asiasur.com
